Ey tronco. Sé que estás por ahí. Al otro lado de la pantalla. Leyendo las cositas que voy escribiendo por aquí. Desde el confort que ofrece tu casa o el escaqueo de tu oficina. Este artículo va de ti. Presta atención.
Te he estado buscando en las movilizaciones. He peinado con mi mirada el perímetro de la plaza. Pero no estabas allí. Me ha resultado raro. Hemos hablado muchísimas veces en que hay que cambiar las cosas. Analizado todos y cada uno de los fallos que vemos en el sistema. Nos hemos indignado juntos. Pero el otro día no te vi.
Espero que no te hayas quedado al margen. Es más, espero que el motivo de tus quejas no sean ahora las movilizaciones… Lo espero y lo creo. Tú no eres de esos. Los “comedores de mierda” solo existen en mi imaginación…
Sé que no has podido acudir. Que había cosas más importantes que hacer. Algún compromiso ineludible que ha hecho que te quedes al margen. Pero todavía queda mucho por recorrer. Así que espero verte. Cada día vamos a tener la oportunidad de reunirnos. Aunque solo sean diez minutos, pásate. Te alegrarás de verme y yo me alegraré de verte a ti.
Juntos sumaremos. Separados, ni tan siquiera contamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario