Abro la ventana.
En la calle el ruido y el humo
y los naufragios de siempre.
Blasfemo y la cierro.
Pongo música.
Se desliza por mi cabeza
sin dejar ni una sola huella.
Siento frío y la quito.
Intento leer algo.
Las palabras están huecas
y danzan en total desconcierto.
Bostezo y cierro el libro.
Enciendo la tele y,
entre reclamo y reclamo,
muere otro niño deshidratado.
Me repugna y la apago.
Últimamente todo me asquea.
Tan sólo la rabia me libera
y la imaginación esboza
un horizonte soportable.
Kutxi Romero Vs Sor Kampana
martes, 5 de abril de 2011
Complejo de mosca cojonera
Las nuevas tecnologías son lo más. Nos facilitan cualquier tipo de tarea. Desde comprar un billete por internet a hablar con tu madre a cualquier hora. Es indiscutible que en los últimos quince años hemos ganado en muchos aspectos. Pero también hemos perdido en alguno que otro…
Este artículo se centra solamente en uno. El que más molesta y toca las narices. El uso del móvil en espacios públicos. Ya no se puede viajar en tren o autobús sin que un tonto a las tres esté dando la brasa charlando con vete a saber quién. En las salas de espera no falta una siete ciencias comentando a su amiguita del alma que ha ido al médico a tomar la píldora del día después. Y todas las situaciones que os podáis imaginar.
Si este hábito no cambia, las empresas de transporte deberían plantearse censurar el uso del móvil en los trayectos largos. Solo se me ocurre una cosa peor que hacer una viaje de 6 horas en autobús con alguien de charla telefónica en el asiento de al lado. Que el de la conversación sea el conductor…
Lo mismo se debería hacer en las diferentes salas de espera o lugares dónde se hace cola. Tales como hospitales, bancos, correos, etc.
Además de lo molesto que resulta escuchar el run run de una conversación que no te importa una maldita mierda. Resulta que nos acabamos enterando de rebote de circunstancias de las vidas de otras personas, que no tendríamos porqué saber. Luego la gente habla de derechos a la intimidad… Tócate los cojones.
Si no respetamos el bienestar y confort de los demás. Lo más fácil es que los demás tampoco respeten los nuestros. Tenedlo en cuenta los sujetos con complejo de mosca cojonera. Cualquier día acabaréis con el puñetero móvil en el ilustrísimo ojete.
viernes, 1 de abril de 2011
Putas e hijos de puta
Hay mucho putero suelto. Y mucho hijo de puta. Si os paráis a pensarlo, lo mismo el hijo se acaba follando a la madre.
Si una tía quiere ofrecer servicios sexuales a cambio de dinero. Y lo hace de forma voluntaria y libre. Poco tenemos que decir los demás.
El problema es que en España. El 95% de las prostitutas son esclavas sexuales. Por lo tanto, dejan de ser putas para ser esclavas. Este matiz es importante.
Los hombres que pagan por el servicio, contribuyen a que el negocio de trata de blancas sea rentable. Y mientras un negocio sea rentable, siempre habrá un emprendedor (entended la ironía) dispuesto a seguir jodiendo la marrana a las chicas que caigan en sus garras.
Socialmente se le debería dar el mismo trato al putero que al proxeneta. Puesto que los dos se benefician de la situación. En cambio, campan a sus anchas. Incluso se enorgullecen de haberse zumbado a una tía de 20 años, brasileña, y por solo 20€. No le importa un carajo el infierno por el que esté pasando la chica.
Por desgracia el problema es social y no legislativo. En Holanda la cosa no acaba de funcionar. Han superado a España en número de esclavas sexuales. Por lo visto se están planteando volver a ilegalizar. Además. No se ganaría mucho con la legalización. Ser camarero es legal. ¿Cuántos camareros sin contrato puede haber?
Os animo a que investiguéis un poco el tema. Basta un vistazo a través de google para hacerse una idea. Quizá así compartáis mi rabia hacia la hipocresía con la que convivimos con esta lacra social.
Estopa a Estopa
Estopa. Su música no me disgusta. Incluso tengo algunos cd (la mayoría piratas). Tengo entendido que tienen un buen directo y no lo discuto. Es más. A veces hasta me hacen gracia sus zanganadas.
Lo que me cansa es el rollo “calle” del que hacen gala a poquito que pueden. Que si la Seat. Que si el bar de los padres. Que si Cornellá. Patatín y patatán. ¿Qué tiene de especial? No serán los primeros ni los últimos músicos que salen de un barrio humilde y que se han tenido que buscar la vida antes de vivir de la música. Que dejen ya el rollo, que cansa.
Además. Los “amigos de la calle” van por los platós de televisión y emisoras de radio (cuando están de promoción) diciéndole al mundo que los porros y la play es lo mejor. ¿No tienen nada más que contar? Los Rolling tienen fama de porretas, pero no van haciendo gala de ello cada vez que les ponen un micro delante.
Quedaron retratados hace ya tiempo. Entrevista en la tele. El típico “no hemos cambiado” “seguimos poniendo cañas en el bar” y patrañas similares. Todo esto con tejanos, camiseta y bambas. Hasta aquí todo cuadraba. Pero me fijé en una cosa. Llevaban las bambas con más mierda que el palo de un gallinero. Y por ahí si que no. Yo soy de barrio. De familia humilde del extrarradio de Barcelona. Y en ningún caso. Bajo ninguna circunstancia. Mi madre me dejaría salir en la tele con las bambas sucias… Las llevaban sucias aposta. Cuestión de marketing.
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